Somos Pizzi y Cato y hemos ayudado a escribir un libro muy chulo y musical, para niños a partir de 7 años: se titula "LAS CUERDAS"

En el libro, Contrabajo, Chelo, Viola y Violín te cuentan cómo son, de dónde vienen, como suenan y mucho más. Nosotros te enseñamos cómo se cuidan, dónde tienen el alma, quién las cura... buscamos un tesoro... y hacemos este blog.

lunes

La armonía del Vertedero


Hola, amigos, fijaos en el instrumento que os muestro.

 
Quizá no sea tan bello como cualquiera de nuestras amigas Las Cuerdas, pero su historia es tan hermosa que os la queríamos contar.
 
Cateura es un pueblo de Paraguay edificado sobre un vertedero.

Los que viven allí se dedican a reciclar la basura.  Y de la basura ha salido este instrumento que está a mi lado,  junto con violonchelos, flautas, trompetas... Hasta conseguir formar una pequeña orquesta.
 
Pero mejor que veáis este documental, dirigido por el estadounidense Graham Townsley que nadie que ame la música se debería perder. 
 
¿Estáis cómodos? Pues, ahí va. Esto sí que es imaginación y creatividad.
 
Con vosotros Landfill Harmonic (La armonía del vertedero) 
  


5 comentarios:

ñOCO Le bOLO dijo...


· Recuerdo el vïdrïo. Me encantó y me hizo pensar en la clase de sociedad que hemos creado, la de la opulencia y el despilfarro. Esa orquesta no devuelve la cordura y la esperanza.
· La ilustración es simpática y tierna, como corresponde.

· BPdMyN

· CR · & · LMA ·


Esmeralda dijo...

"Las cuerdas" una preciosidad de cuento, doy fe de ello.
El vídeo una maravilla, la demostración de que con esfuerzo se consiguen realizar ilusiones.
Un vídeo que nos tendría que enseñar a valorar lo que tenemos.
Como apunta ñOCO nos devuelve algo de esperanza.

Un gran abrazo Tesa

ñOCO Le bOLO dijo...

"nos devuelve la cordura..."
no es 'no devuelve'

Jose Ramon Santana Vazquez dijo...

Una maravilla de cuento,con tu permiso lo contare a mis niños,un abrazo de tu amigo,J.R.

Antonio Limpo dijo...

Precioso vídeo, gracias por compartirlo.

Soy relativamente "viejo", con lo que quiero decir que he vivido lo suficiente como para sentirme, en algunos aspectos, lo suficiente mayor como para acercarme a ese adjetivo. Pues bien, en mi infancia y mi adolescencia, recuerdo que, por un lado, no se desperdiciaba casi nada (periódicos, botellas, corchos, cuchillas de afeitar... hasta las llaves de abrir latas se guardaban, por si acaso) y por otro tampoco había tantas cosas que llegaban a nuestra casa para cinco minutos después ir a la basura (envoltorios y protectores alimenticios básicamente).

Hoy se nos intenta adoctrinar con machacona insistencia en que debemos reciclar y la verdad es que muchísima gente se afana en ello, aunque a veces parezca una gimkana tratando de acertar que residuo va en cada contenedor (piénsenlo, realmente es muy fácil hacerlo mal... con el plástico, con el cristal, la loza, etc) cuando lo más sencillo es dedicar esos esfuerzos a encontrar el equilibrio y reducir drásticamente el uso de tantas cosas que dudo que sean realmente imprescindibles, sino una rueda más en la maquinaria de la industria, el comercio y el consumo irresponsable.

Cambiando de tercio, paso de la basura a la música... que salto enorme.

A veces me siento como un privilegiado pues me hicieron conocer la música a muy temprana edad y a los cinco ya la amaba. Fueron tan inteligentes que elegían las piezas de música clásica más adecuada a un niño, con lo que en el camino a mi madurez fui capaz de identificar lo bueno de todo tipo de música sin discriminar, por poner un ejemplo, el Rock duro, el Metal por alejarse de la "música culta", es música y como tal tiene sus virtudes. Esta tolerancia adquirida, me ha hecho pensar en que la Música debería ser asignatura obligatoria en las escuelas y dentro de ella la Armonía. Quien aprenda armonía en la música puede aplicarla a todo lo que le rodea en su vida, o huir de aquello que la impide.

Pido perdón por lo extenso de mi comentario.
Saludos.